Inversiones, premios y ‘deadlines’

Después de un tiempo ausentes, volvemos al blog para tomarle el pulso al sector y compartir algunas reflexiones. Tras la intensidad del World Mobile Congress, celebrado la pasada semana en Barcelona y que, entre otras muchas cosas, ha dado visibilidad al creciente número de empresas catalanas que trabajan en healthtech, ésta se ha iniciado con la tradicional reunión anual de las Plataformas Tecnológicas —de biotecnología (Asebio), de fármacos innovadores (Farmaindustria), de tecnologías sanitarias (Fenin) y de nanomedicina (NanoMed/IBEC)—, que este año tocaba celebrar en la capital catalana.

Resulta curioso ver qué han destacado los diferentes medios del contenido de la reunión. Varios han puesto el énfasis sobre los datos de inversiones en el sector biotec español aportados por el director general de Asebio, Ion Arocena, que han sido simplemente espectaculares en los dos primeros meses del año: casi 720 millones de euros, repartidos entre operaciones como la compra de TiGenix por parte de Takeda (520M €), la compra de Stat- Dx  por parte de la holandesa Qiagen (154M €), la ronda Serie A de Abac Therapeutics (16M €) o la ampliación de capital de Atrys Health (9,2M €), entre una decena de operaciones.

Otros recogieron la denuncia realizada por Josep Samitier, director del Instituto de Bioingeniería de Catalunya (IBEC) y coordinador de la plataforma de nanomedicina, quien puso el dedo en la llaga de las incongruentes políticas fiscales españolas, que reclaman ahora el IVA de las subvenciones otorgadas a centros de investigación en pasados ejercicios. Sólo en Cataluña ese despropósito supone una factura de 20 millones de euros, correspondientes a ejercicios cerrados y justificados, que solo podrían pagarse sustrayendo fondos que deberían ser para la investigación.

En Diario Médico, por su parte, le dedican atención a la intervención de Clara Eugenia García, directora general de investigación, desarrollo e innovación de la Secretaria de Estado de I+D+i, quien en la misma reunión de Plataformas puso énfasis en la necesidad de «romper la atonía en la colaboración entre el sector público y el privado».  En el artículo se desgranan una serie de medidas políticas, administrativas y económicas —revisión de los tramos no reembolsables en subvenciones a proyectos de I+D+i, incremento de las ayudas que se dedican al programa Innoglobal para la internacionalización de proyectos, nuevas modalidades para impulsar la colaboración entre las empresas y las comunidades autónomas, creación de la Red Cervera de Centros e Institutos Tecnológicos, impulso de las pruebas de concepto para optimizar la etapa entre investigación y mercado…— que se incluyen en el Plan Estatal de investigación científica y técnica y de innovación 2017-2020, pero mientras las inversiones públicas y privadas en I+D+i sigan el camino descendente que muestra el propio Plan (ver gráfico más abajo), difícilmente vamos a avanzar significativamente en el impulso de la innovación en nuestro sistema productivo.

Desde 2009 no hemos hecho más que alejarnos de la media europea de inversión global en I+D (%sobre el PIB) y de porcentaje ejecutado por las empresas. Si no hay un esfuerzo económico sostenido, las medidas políticas y administrativas tienen un alcance muy limitado, tanto más cuanto que en el Plan 2013-2017 el 60% de presupuesto destinado a I+D+i lo fue en partidas crediticias y no en subvenciones.

CataloniaBio & Health Tech y CRAASH

Coincidiendo con el Día de la Mujer, se ha celebrado también esta semana la Noche de CataloniaBio & HealthTech, la tradicional reunión anual de la asociación de empresas biotecnológicas catalanas, que hace unos meses se extendió al ámbito de las tecnologías médicas tras fusionarse con el Clúster Health Tech. Ahora reúne a 153 compañías, lo que la convierte en una de las organizaciones empresariales de más peso del país. La asociación renovó hace apenas unas semanas su junta directiva, que ahora preside, Jaume Amat, CEO de Specipig y de Rob Surgical Systems, y que ayer aprovechó la cena anual para presentarla a sus socios (una junta, por cierto, casi paritaria, con cinco hombres y cuatro mujeres: Maribel Vergés, de Spherium BiotechIsabel Amatde Reig JofréMontserrat Vendrell de Alta Life Sciences, y Lídia Cánovas de Asphalion).

Fue precisamente un empresa de tecnologías médicas, Anaconda Biomed, que está desarrollando un nuevo tipo de catéteres para tromboctomías en accidentes isquémicos cerebrales, la ganadora de uno de los premios Bioèxit 2018. Se reconocía así la consolidación del proyecto creado por Marc Ribó, neurocirujano en el hospital Vall d’Hebron, y Ofir Arad, ingeniero químico israelí formado en el IQS, que en 2017 cerró una ronda de 15 millones de euros para financiar el desarrollo de su dispositivo. También fue premiada la empresa Mynd the Byte, por la reciente compra de Intelligent Pharma, lo que la ha convertido en la empresa referente en bioinformática en el sector.

Con ocasión del Día de la Mujer, Biocat informaba que el 28% de las empresas biomédicas de Cataluña has sido creadas o son dirigidas por una mujer, porcentaje que se eleva hasta el 46% en el caso de las startups creadas después de 2016. Estamos lejos aún de la paridad, pero avanzamos hacia ella, y con mejores porcentajes que en otros sectores. En conjunto, en España las mujeres solo ocupan un 10% de los cargos directivos (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) y, en el ámbito internacional, el sector biotec cuenta apenas con un 8% de mujeres en el puesto de CEO (Liftstream).

Y con el fin de esta semana llega también el deadline de la primera convocatoria del programa CRAASH Barcelona, que impulsan Biocat, el CIMIT de Boston, y  EITHealth,  la KIC de Salud del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT).  CRAASH Barcelona es un programa de 12 semanas que ofrece a equipos de investigación de toda Europa la oportunidad de lanzar con éxito sus innovaciones en dispositivos médicos, diagnósticos y salud digital, para mejorar el tratamiento y la atención al paciente.  Se trata de un bootcamp que se desarrolla a través de web-meetings con expertos internacionales y de reuniones presenciales en Barcelona, París, Delf (Holanda) y Boston, entre abril y noviembre de 2018. Una iniciativa que habrá que seguir de cerca. ♦

 

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